Flamencos que se alimentan cabeza abajo; flores y caracoles que pasan de ser machos a ser hembras; la curiosa historia de Venus Hotentote. Estas son algunas de las pequeƱas cosas que abren nuestros ojos a la asombrosa variedad y el deleite de la teorĆa evolutiva.
¿QuĆ© nos dicen el extraƱo pulgar del panda, las migraciones de las tortugas marinas y la diversidad de los «peces pescadores» acerca de las imperfecciones que hacen de la naturaleza «una magnĆfica chapucera y no un divino artĆfice»? ¿QuĆ© prejuicios racistas se esconden tras el tĆ©rmino «mongolismo», acuƱado por Down? ¿CabrĆamos dentro de la cĆ©lula de una esponja?
En este libro nos muestra el poder explicativo de la teorĆa evolutiva a partir de singularidades aparentemente misteriosas e intrigantes: «¿Por quĆ© ningĆŗn gran animal se desplaza sobre ruedas? ¿Cómo puede inducirse a las gallinas a que desarrollen dientes, cuando hace mĆ”s de cincuenta millones de aƱos que no se han formado en ninguna ave? ¿Por quĆ© coincidió la desaparición de los dinosaurios con la extinción de gran parte de los invertebrados marinos? Las cebras, ¿Son blancas con franjas negras, o negras con franjas blancas?»
Su objeto central es la historia de la vida y su punto de partida los fósiles encontrados en 1909 en Burgess Shale: unos fósiles que databan de hace 530 millones de años, mostraban infinitas variedades biológicas y sobrepasaban, con mucho, a los dinosaurios en su potencial instructivo sobre la historia de la vida. A partir del estudio de estos fósiles, Stephen Jay Gould llegó a unas conclusiones que echaron por tierra la visión tradicional de la evolución como un proceso inevitable que, de lo mÔs simple a lo mÔs complejo, culminaba en el hombre. A las leyes de la naturaleza y de la historia, que explican la evolución de los seres vivos y la muestran como un progreso continuo, Gould añadió el azar y la contingencia y revolucionó, con esta obra trascendental, las ideas admitidas sobre la historia de nuestra maravillosa vida.